
Voy viajando entre interminables cadenas de infinitos creando dimensiones sin parámetros escritos. No creo en la lógica, ni en lo real, ni en lo correcto creo sólo en el mundo que llevo dentro; En el bosque, en la magia y en todo lo que puedo ver con los ojos de mi alma. La naturaleza es mi religión y mi templo, en ella todo cuanto doy y cuanto tengo. Amor y vida fusionando al mismo tiempo son la razón por la que el mundo gira y de que yo gire al ritmo de este ahora ligero y luego borrascoso viento...